Cataluña 1 de octubre. Las urnas que vienen 2017-09-26T11:09:04+00:00

INFORME POLÍTICO | SEPTIEMBRE 2017

Las urnas que vienen

Emma Cid
Emma CidSocia directora

Más allá de lo que ocurra el 1-O, la batalla que estamos viviendo entre el Gobierno y el independentismo catalán se saldará inevitablemente con una convocatoria electoral catalana con el objetivo de legitimar el nuevo escenario político. Pero ¿serán los catalanes los únicos que serán llamados a las urnas después del 1-O?

La batalla de la imagen

La batalla catalana se juega en tres frentes a la vez, el político, el judicial y el de la imagen. Mientras que en el primero ninguno de los dos bandos se ha impuesto al otro (no han evidenciado capacidad política para evitar llegar a la situación actual), en el judicial es evidente que el Gobierno central parece estar ganando la contienda.  Sin embargo, en el terreno de la imagen, la decisión del gobierno de Rajoy de minimizar el problema catalán llevada a todos los extremos, el comunicativo incluido, y la extraordinaria capacidad de los dirigentes catalanes para tratar de legitimar sus decisiones a través de una cuidada puesta en escena, ha inclinado la balanza en este caso hacia los independentistas.

Cada una de las decisiones tomadas por el gobierno catalán ha sido acompañada por una liturgia de la imagen que les ha ayudado a refrendar lo que no han podido conseguir por la vía legal: la entrada de Puigdemont aplaudido por sus funcionarios, las entregas de claveles en las calles, las manifestaciones multitudinarias.

Al gobierno de Rajoy, obsesionado en restar importancia al tema catalán hasta bien entrado el conflicto, le ha fallado la puesta en escena y la imagen pero sobre todo una hoja de ruta comunicativa que acompañase y explicase sus acciones ante la sociedad.

El ejemplo de la Diada en RRSS

Mientras #Diada2017 conseguía ser tendencia en RRSS durante más de catorce horas, la decisión del PP de concentrar su respuesta en un tweet de Mariano Rajoy de perfil bajo sin referencias expresas a Cataluña, dispersó la respuesta a la Diada por parte de los seguidores del PP y no consiguió liderar la creación de una tendencia alternativa.

La inexistencia de un hashtag o línea argumental del PP que les permitiese a sus seguidores sumarse provocó  que un tweet del exconsejero popular madrileño Percival Manglano con una foto de la presidenta del Parlament y Otegui haciendo referencia a los asesinatos de ETA en Cataluña, consiguiese situarse entre los tweets políticos más retuiteados.

El mapa de los protagonistas

Qué es qué

La confusión dialéctica creada en torno a la convocatoria del referéndum del 1 de octubre en Cataluña obliga a recordar la base enciclopédica-jurídica de los conceptos que se están manejando.

Estado. Comunidad social con una organización política común y un territorio y órganos de gobierno propios que es soberana e independiente políticamente de otras comunidades. El Estado democrático, surgido de las revoluciones inglesa, norteamericana y francesa, asienta la soberanía sobre los ciudadanos. Sus poderes son asumidos por organismos surgidos de consultas a la población, mediante reglas de juego previa y claramente definidas.

Gobierno. Conjunto de personas y organismos que gobiernan o dirigen una división político-administrativa (Estado, autonomía, provincia, municipio, departamento, etc.). El Gobierno es la parte encargada de llevar a cabo las funciones del Estado delegando en otras instituciones sus capacidades.

Nación. Conjunto de personas de un mismo origen étnico que comparten vínculos históricos, culturales, religiosos, etc., tienen conciencia de pertenecer a un mismo pueblo o comunidad, y generalmente hablan el mismo idioma y comparten un territorio. Se considera posible la existencia de naciones sin Estado y la posibilidad de que diferentes naciones o nacionalidades se agrupen en torno a un solo Estado.

A cada cual lo suyo

El actual escenario de protagonistas es como una sopa de letras con un poco de todo. Independentistas. Derecho a decidir. Federalistas. Constitucionalistas.

PdeCat | ERC | CUP

Representan las formaciones políticas que abogan por la independencia de Cataluña. Los pasados 6 y 7 de septiembre finiquitaron la legalidad del Parlament para crear una a medida del referéndum del 1 de octubre. Afirman que están legitimados por el pueblo catalán (aunque con mayoría parlamentaria, la suma de sus votos es inferior a la de los partidos de la oposición). En la actualidad, su discurso se apalanca en el derecho a decidir en el marco del dictado que le ha dado el pueblo catalán (en las urnas y, especialmente, en la calle).

En Comú | Podemos

En principio ambas formaciones defendían estrictamente el derecho a decidir y criticaron la decisión unilateral del bloque independentista de finiquitar la legalidad del Parlament. Siempre han argumentado que la situación de Cataluña es más responsabilidad del Gobierno del PP que de los independentistas. Su postura inicial ha ido evolucionando según el criterio de Ada Colau y su re-interpretación del referéndum del 1 de octubre como una fiesta ciudadana y al rebufo de las actuaciones judiciales como parte de un pueblo sometido dictatorialmente. Pablo Iglesias se ha sumado a esta visión (que finalmente le ha acercado a su escindido Podem) y ha radicalizado su discurso hasta acuñar el famoso “preso político”.

PSOE

Dividido en un debate interno entre una visión unitaria de España y una más Federal. De momento, prevalece la Federal que aboga por una solución política que reinterprete la Constitución para dar más peso a los territorios. Contrarios a la independencia y al derecho a decidir. Forman parte del denominado bloque constitucionalista junto con PP y Ciudadanos, pero tienden unos puentes hacia Podemos, nacionalistas e independentistas que sus socios de bloque digieren con mayor dificultad (o simplemente no lo hacen en el caso de Ciudadanos).

PP y Ciudadanos

Al amparo de la legalidad, el Gobierno del PP se ha esmerado en ofrecer una imagen de proporcionalidad, rigor y eficacia que contrasta con la puesta en escena independentista. Ha dejado que el poder judicial haga lo que tiene que hacer (dinamizándolo en la medida de lo posible) y gestiona la cuestión catalana peligrosamente cerca del aserto “cuanto peor, mejor para mí… usted”. Ciudadanos se encarga de dar aire a esta posición radicalizando más la suya. No hay diálogo posible (forzó la ruptura parlamentaria del bloque constitucionalista con esta idea) y solamente se puede responder a la ruptura unilateral con toda la fuerza del Estado de Derecho.

El refuerzo de lo antagónico

Nadie puede estar seguro al 100% de cómo se va a dirimir el conflicto el 1-O pero lo que parece evidente, independientemente de lo que ocurra, es que la primera consecuencia del enfrentamiento es que reforzará las dos posturas antagónicas. La convocatoria de elecciones en Cataluña después del día de la votación parece descontada pero el incremento del soporte del PP como alter ego del nacionalismo (contrastado a través de encuestas) puede llevar al Partido Popular a convocar elecciones a nivel nacional de forma inmediata para tratar de recuperar una mayoría absoluta que le avale ante la deriva independentista.

La convocatoria de elecciones que nos llevaría de nuevo a las urnas en diciembre daría al PP aire y tiempo, pero además le evitaría tener que negociar los presupuestos para 2018 con el PNV, proponer una salida al conflicto catalán e incluso le permitiría sortear una previsible moción de censura liderada por el PSOE.

En un escenario sin elecciones, el PSOE jugaría un papel decisivo ya que el conflicto catalán podría suponer una oportunidad de gobierno para este partido. La falta de diálogo del Ejecutivo de Rajoy en todo el conflicto puede ser un motivo relevante para presentar una moción de censura (a diferencia de la presentada recientemente por Podemos) que, junto con una propuesta de negociación con Cataluña, ofreciendo un nuevo encaje territorial, así como un referéndum pactado, contaría con el apoyo de Podemos y los partidos nacionalistas, lo cual podría suponer una mayoría suficiente para gobernar.

En el conflicto catalán se pone de manifiesto una vez más que la búsqueda del bien común y la mejora de la sociedad son argumentos externos que no ocultan que la verdadera motivación de unos y otros a corto plazo es la búsqueda de máxima rentabilidad electoral.